Reflexoterapia podal y Sokushin-do (reflexoterapia japonesa)
Un poco de historia
Existen pruebas de que hace cerca de 4.000 años, civilizaciones tan antiguas como las egipcias y las chinas ya utilizaban la reflexología podal. Se fue descubriendo la existencia de puntos muy específicos en el cuerpo humano en los que se podía estimular el funcionamiento de algunos órganos, glándulas y partes del cuerpo.
¿Qué es la reflexología podal?
La reflexología podal se basa en la teoría de que existen microconexiones nerviosas y linfáticas de muchos puntos específicos del cuerpo entre sí: esas áreas son conocidas como zonas microrreflejas que pueden encontrarse en la palma de las manos, en la planta de los pies, en el pabellón auditivo, en el cuero cabelludo, en el iris de los ojos y hasta en las uñas.
Mediante la adecuada estimulación de las zonas microrreflejas, la reflexología podal puede aliviar muchas dolencias: la reflexología podal se convierte en una alternativa para padecimientos como reumatismo, artritis, presión sanguínea alta o baja, jaquecas, migrañas y dolor menstrual. Además la reflexología podal es capaz de relajar al paciente, disminuyendo su estrés y también mejorando en buena medida su digestión y su sueño.