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Gemoterapia y elixires de gemas

28 Jun

La energía de la tierra es algo real. De hecho, nuestro planeta es un gigantesco imán con sus propias líneas de fuerza que se encuentra inmerso en campos energéticos extraterrestres: las energías cósmicas que nuestra tecnología es capaz de medir y, parcialmente, interpretar. Pues bien, ese poder universal está empezando a ser utilizado para la curación a través de muy diversas técnicas (la magnetoterapia, la acupuntura, la cromoterapia y tantas otras medicinas energéticas) que pretenden canalizar y armonizar esa fuente inagotable de fuerza para recuperar la perdida salud de los pequeños microcosmos humanos.

Los antiguos egipcios ponían piedras en sitios muy determinados de las envolturas de sus momias para mantener la energía de sus centros y fortalecer así las posibilidades del muerto en el largo y difícil viaje al otro mundo. La medicina china tradicional utilizaba polvos de distintas piedras como medicamentos y la sabiduría védica de los antiguos hindúes ha utilizado las piedras preciosas como armonizadores de los centros vitales, los chakras, que rigen la energía de nuestros cuerpos material y astral.

La Gemoterapia, aplicada a la manera védica, es una forma de sanación holística (integral) que va alineándose junto con otras formas de medicina energética comprobadamente eficaces y no agresivas, pudiendo complementar -y complementándose- con otras medicinas, incluyendo la alopática o tradicional, tan denostada a veces y tan innegablemente activa siempre.

Siguiendo las filosofías orientales que comparten el concepto de que el universo es un conjunto de energías (el Tao o Ki para la china y el kundalini para la hindú) podemos considerar la enfermedad como un desequilibrio de estas energías en nuestro organismo. Si también pensamos que, en definitiva, la materia no existe y no es más que una configuración energética ya que en última instancia está constituida por átomos que pueden estimarse como niveles de energía, entonces pueden explicarse cosas tan aparentemente dispares como el horóscopo o la acupuntura, entre otras cosas.

Para el pensamiento hindú, el poder universal, el kundalini, se concentra en siete centros energéticos dentro de nuestro cuerpo – los chakras- y se dispersa a su través por todo nuestro organismo desde el inferior -en la base de la columna vertebral- hasta el más espiritual -en lo más alto del cerebro-. Cuanto más alto se encuentre el chakra más regula lo anímico. Y estos chakras pueden estimularse por muchos sistemas desde la meditación hasta los colores o la energía mineral de las piedras.

Los colores, por su parte, son una de las características más notables de las piedras y condicionan de alguna manera su actuación para potenciar la energía global de nuestro organismo y estimular los distintos chakras. Como los chakras, también los colores tienen sobre nosotros un sentido ascendente en la escala. Los colores inferiores -el rojo anaranjado y amarillo- regulan la parte material del hombre y el azul, índigo y violeta la parte espiritual. El verde -en realidad es una mezcla de amarillo y azul- se considera un color intermedio. Para los hindúes hay tres colores primarios que hacen que queramos en azul, pensemos en amarillo y sintamos en rojo; y cuando están en armonía nuestro cuerpo y nuestro espíritu se encuentran en paz. El blanco y el negro -todos los colores y ninguno- son los símbolos de la actividad creadora. El blanco (yang de la filosofía china) posee todos los colores y es masculino, activo, positivo, dinámico y estimulante Su centro de convergencia se encuentra en la cima del cráneo y su luz nos penetra a través de la glándula pineal. Se utiliza como protector del cuerpo físico y mental. El negro es yin, femenino, pasivo, negativo y creador. Representa lo abstracto. Como dice el Tao, “la oscuridad del interior de las tinieblas es la puerta que se abre a la explicación del misterio”.

Las gemas actúan, por un lado, como catalizadores de la luz y el color con sus propios efectos cromoterápicos; pero también tienen vibraciones energéticas específicas que pueden usarse para situaciones concretas.